La fiesta en México es equiparable a una gran orquesta polifónica en la que se suceden simultáneamente muchos sonidos, antes inconexos pero armoniosos en
su conjunto: un acontecimiento que involucra a toda una comunidad y a su región circundante, una forma expresiva que cohesiona lazos culturales, históricos y
sociales con gran amplitud.
¿Cuántas fiestas se realizan anualmente en México? En realidad, este hecho no ha sido determinado con precisión. En el curso de 20 años, la Dirección General
de Culturas Populares detectó alrededor de 10,000, y en el Calendario de Fiestas Populares que publicó en 1988 dicha institución, fueron registradas 5,083
fiestas que Imelda de León, su compiladora, consideró han conservado mejor su carácter festivo - religioso. Entre las más celebradas de todo el santoral y ciclo
festivo destacan 24 fiestas que, en orden de importancia, son:
· Virgen de Guadalupe (350 comunidades)
· Semana Santa (300)
· Carnavales (225)
· Santa Cruz (160)
· San Miguel (150)
· Natividad de la Virgen y Santiago Apóstol (145)
· Navidad (140)
· La Candelaria y Asunción de María (135)
· Todos los Santos, San Juan Bautista y Concepción de María (130)
· San Francisco de Asís (120)
· San José (110)
· Cuaresma (100)
· San Isidro Labrador (90)
· San Pedro (80)
· Reyes Magos (70)
· Corpus Christi y San Antonio (60)
· Virgen del Rosario y San Sebastián (50)
· Virgen del Carmen (40).
Mención aparte merecen los más de 250 santuarios procesionales registrados por la Iglesia católica, a donde acuden los peregrinos para pedir y agradecer
favores a santos y vírgenes que han resultado ser milagrosos. El nombre de fiesta proviene del latín festa y significa alegría, regocijo y diversión pero lleva
también implícita la solemnidad religiosa o civil o de conmemoración. Varios autores afirman que la fiesta existe siempre que hay religión y describen las fiestas
del mundo lo que equivale a escribir la historia de la civilización.
Fiestas patronales
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El segundo grupo de fiestas, las patronales, son un ejemplo de la forma en la que se consumó la conquista militar y espiritual - ya que el santo patrón o patrona están
íntimamente ligados a la pacificación y fundación de los pueblos y los barrios así como con la organización de los gremios y los oficios. En la historia oral indígena
es frecuente que se hable de cómo decidió un santo (o una virgen) "llegar" a esa localidad y de que, antes de asentarse definitivamente allí, lo había intentado en otras
localidades cercanas, las que abandonó por una razón u otra.
Adicionalmente, en muchos pueblos y ciudades existen varios barrios vinculados a las reducciones forzadas que hicieron los españoles con el fin de tener mejor
control. Así cada barrio adoptó a un santo patrono, secundario en importancia al de todo el pueblo, pero al cual se festeja. En tales celebraciones se nombran
encargados, reforzando los lazos dentro de la comunidad.
Estas fiestas son muy importantes socialmente ya que cada barrio, pueblo, colonia y oficio refuerzan su identidad a través de esta celebración. Es muy usual, por
ejemplo, que todos mariachis, trovadores, soneros y cantantes del país organicen una gran fiesta el 22 de noviembre, Día de Santa Cecilia, patrona de la música.
En ciertas regiones del país sucede otro fenómeno con los santos y vírgenes patronales: salen de su comunidad en peregrinación a fin de visitar a otra comunidad
durante los ciclos de fiestas, fortaleciendo los vínculos sociales y económicos regionales.
La religiosidad popular se convierte también en festejo a través del culto a las imágenes de Jesús y de la Virgen María, quienes asumen nuevas y múltiples identidades,
y para los cuales se erigen formidables santuarios a los que acuden miles de peregrinos: el Santo Niño de Atocha, el Niñopa, Preciosa Sangre, Niño Cieguecito, Cristo
Negro, Sagrado Corazón de Jesús, Santo Entierro, San Ramos, Corpus Christi, Jesús Nazareno, Señor de las Maravillas; y María en tanto Guadalupe, Asunción,
Remedios, Purísima Concepción, Dolores, Soledad, Natividad de la Virgen, Presentación de la Virgen.
